Aunque el combate entre Cervin y Gorgorios ha llegado
a su fin, en el campo de batalla, la guerra entre ambos
bandos continúa.
La furia enemiga no mengua y Sflandel se ve obligado
a evacuar el castillo, trasladando a los civiles hacia el fuerte
de la Garza blanca, en la frontera norte.
Para ganar algo de tiempo, los caballeros de Sflandel
y el ejército de Harpania salen a recibir al enemigo.
Lucharán bajo la luz de la luna sin esperar el amanecer.